Aserradero San Pablo, ejidatarios con visión empresarial

Publicado el: 20 de Marzo del 2017 a las 04:43 pm . Por brendamaurer

Por: Brenda Maurer

El Aserradero San Pablo, se ubica en el ejido del mismo nombre en el municipio de Pueblo Nuevo, Durango. Ahí entre mañanas frías, aire de montaña, y la protección de la Virgen de Guadalupe que se encuentra en un nicho en la entrada del lugar, los hombres se preparan para trabajar lo que la bondad de la naturaleza les da; la madera.

Por su maquinaria este aserradero es considerado el más moderno de América Latina y una de sus prioridades además de la producción, es mantener un equilibrio con  la naturaleza, por lo que ellos producen la semilla de pino con la que cultivan las especies con las que reforestan su predio.

Esta empresa forestal tiene un año operando como “Maderas Dimensionadas las Alamedas”. Tiene capacidad instalada para 14 mil pies por turnos de 12 horas y cuenta con aproximadamente 32 trabajadores directos. Actualmente su mercado es nacional pero no descartan convertirse en exportadores, señaló José Quiñonez Salas, secretario de la empresa.

Evolución

Quiñones Salas, detalló que la tecnificación fue posible luego de que buscaron el acceso a diversos programas de financiamiento gubernamental “pero la Conafor fue la que más nos ha abierto las puertas, para que pudiéramos salir de lo tradicional tuvimos que llevar todo un proceso, con reuniones como ejidatarios, como Consejo Consultivo, acudir a asambleas de ejidatarios y luego cumplir con las reglas de operación para calificar con nuestro proyecto”. En un principio Conafor nos apoyó con cinco millones de pesos y el ejido aportó tres millones, para ponerlo en operación.

“Necesitábamos salir de lo tradicional porque teníamos mucho desperdicio, entonces decidimos entrar a la tecnología de punta y mejoramos los procesos, además de la calidad de la madera, ahora prácticamente ya no desperdiciamos nada”, dijo el entrevistado.

Invertir para ganar

Por su parte el comisariado ejidal, Crisóforo Salas, señaló que el haber tecnificado el aserradero ha significado un cambio importante porque en 30 años nunca habían tenido ninguna ganancia y en las dos temporadas que llevan trabajando con el nuevo equipo si se han visto utilidades, “modernizarnos fue la clave”.

El Ejido San Pablo tiene un volumen de aprovechamiento autorizado de 42 mil metros, un 40 por ciento de ese volumen se mete al aserradero, una cantidad igual se le convida a los ejidatarios que tiene sus fábricas y el 20 por ciento restante sale en estaca y en otros productos.

A futuro

Los ejidatarios de San Pablo, no se conforman y tienen metas claras, pues si bien ahora sólo trabajan la madera y su clasificación, tienen en la mira la integración de una secadora, machimbradora, la molduradora y boleadora, para poder darle un valor agregado al producto y a la vez estas se convertirían en otras pequeñas empresas que generaría fuentes de empleo para mujeres.

Estos emprendedores no descartan ir por el mercado internacional pues incluso son un ejido certificado que puede exportar madera a donde lo deseen, pero por lo pronto lo que les hace falta es equipo, además de mejorar en cuestiones administrativas.

Reforestación

Los ahora empresarios tiene claro que el aprovechamiento de los bosques conlleva una responsabilidad social, que es la reforestación, por ello además de someterse a la valoración que se hacen cada 10 años para conocer si los predios tienen capacidad de ser explotados, ellos se dedican a resforestar, cuentan con viveros en los que, con semilla que incluso ellos producen van cultivando las plántulas de pino, que luego son parte de las múltiples plantaciones que tienen y así el ciclo vuelve a empezar.